Donald Trump ha dado un giro a su estrategia en la guerra de Irán. La semana empezaba con una reacción muy negativa por parte de los inversores, tras asimilar el ultimátum que había dado el presidente estadounidense el domingo: Trump daba 48 horas a la República Islámica para reabrir el Estrecho de Ormuz, o bien atacaría la infraestructura eléctrica del país. Ante el temor de una nueva escalada en el conflicto, los mercados han arrancado el lunes con fuertes ventas, tanto de bolsa como de bonos, y en estos últimos, con un incremento de la rentabilidad que ha llevado a las principales referencias de deuda estadounidense a tocar máximos no vistos desde julio del año pasado. Después de que se produjese esta reacción, Trump ha cambiado por completo su mensaje, dando una tregua de cinco días a Irán y asegurando que está en negociaciones para que acabe el conflicto, algo que ha hecho que las tensiones en los mercados desapareciesen, con una caída de la rentabilidad de los bonos y del petróleo, y subidas en las bolsas.