Cinco semanas después del comienzo de la guerra, Irán acumula una larga y costosa factura como consecuencia de los ataques aéreos de Israel y Estados Unidos. La lista de líderes del gobierno islámico que han muerto por los bombardeos es larga, y el país persa ha ido reduciendo enormemente el ritmo de ataques diarios a sus vecinos, según los datos que recopila BCA Research. Sin embargo, en el balance estratégico del conflicto, Teherán puede presumir de haber conseguido una victoria importante: el Estrecho de Ormuz permanece cerrado para los buques no amigos del régimen de los ayatolás, y aunque el tránsito de barcos ha aumentado en los últimos días, la realidad es que el flujo es ínfimo si se compara con el que había antes de la guerra. Así, el Estrecho está cerrado de facto, y el control de esta zona estratégica para el comercio mundial por el momento sigue en manos de Teherán.